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son enemigos notorios de la luz del Poeta, como aves escuras, pues publican dilatados libelos difamatorios contra él, sobre que tambien el Comentador los abomina en varios lances: y á uno dellos doctrinó libremente por carta en respuesta de otra, con que le persuadia á escrivir contra el proprio Poeta, al tiempo que comenzaba á imprimir los Comentarios. De manera que lo que estos y otros pretenden viendose ofendidos y alcanzados con la luz del Poeta, que de nuevo les dió en los ojos, por haverla el Comentador sacado de la linterna en que estaba escondida, no es vedar este libro por quitar de los ojos Catolicos la representacion de las deidades, y lo osado de algunos discursos; sino por quitar de sus mismos ojos el resplandor que se los hostija y de los de los Letores aquellas cláusulas que descubren su flaquesa de vista.
  Ambos ellos son asistidos de personas mayores en nacimiento y fortuna (si bien no mayores en el conocimiento destos estudios) que tambien se dan por ofendidos de que no siguiese el Comentador su parecer en afrentar á un Hombre, que hoy se vé reconocido por admirable de toda la Clase literaria de Europa; porque en toda ella solo ellos deshonran á Luis de Camoens. Solo ellos (ellos solo lo creen) saben mas que las Academias universales, que á una mano publican la excelencia de sus obras.
  Tal foi o odio que sobre elle e seus escritos attrahio a justissima censura, que o poeta faz do infame comportamento daquelles, que, tendo mais razão que ninguem para amar e defender sua patria, nos campos{LXIV}